Grasas saludables para futbolistas: beneficios y mejores alimentos

La grasa lleva años siendo la gran olvidada en la nutrición del futbolista. En el siguiente artículo repasamos su papel biológico y cómo ajustarla según el calendario de partidos.

Buffet para futbolistas con opciones grasas sanas
FSI Training

Durante años, la grasa ha sido un macronutriente en tela de juicio constante en la dieta de los profesionales del rendimiento. Se la ha asociado con el lastre físico y quedaba en un papel casi anecdótico frente al carbohidrato.

La lipofobia ha sido, en muchos casos, consecuencia de una comprensión incompleta del papel que desempeña la grasa en el organismo. Un partido de fútbol es mucho más que una sucesión de sprints aislados. A medida que avanzan los 90 minutos de esfuerzo intermitente, las reservas de glucógeno se reducen progresivamente y aumenta la contribución de la grasa como fuente de energía. Además, este macronutriente desempeña funciones esenciales para la salud celular, la recuperación y el correcto funcionamiento del organismo.

Lejos de ser prescindible, la grasa es una necesidad biológica para el futbolista. Tanto por su salud en el terreno de juego como a lo largo de su carrera. En este artículo repasamos por qué es tan importante, qué funciones cumple, qué alimentos priorizar y cómo ajustar su consumo según el calendario de partidos.

Las 3 funciones clave de la grasa en el futbolista

Más allá de su aporte energético, la grasa cumple funciones muy concretas en el organismo del futbolista. Tres destacan especialmente por su impacto directo en el rendimiento y la salud a largo plazo: la protección celular, el soporte hormonal y la absorción de micronutrientes.

Rol celular, reparación y escudo antiinflamatorio

Cada célula del cuerpo está recubierta por una membrana compuesta en gran parte de ácidos grasos. Los ácidos grasos esenciales, especialmente el omega-3, se incorporan a esa membrana y ayudan a mantener su fluidez, lo que facilita la señalización celular y la comunicación entre células. Esta misma familia de grasas interviene además en la regulación de las células del sistema inmune, un punto relevante para un futbolista sometido a cargas de entrenamiento y competición muy exigentes (Jäger et al., 2025).

Un metaanálisis reciente encontró que la suplementación con omega-3 reduce de forma consistente marcadores de inflamación y daño muscular (IL-6, CK, DOMS) tras el ejercicio (Li et al., 2026). En futbolistas concretamente, cuatro semanas de suplementación con omega-3 mejoraron la capacidad de resistencia anaeróbica, aunque no se observaron cambios en fuerza máxima, velocidad o potencia (Gravina et al., 2017).

Soporte hormonal

El colesterol es el precursor común de todas las hormonas esteroideas, incluida la testosterona, clave en la síntesis proteica y en la recuperación tras el esfuerzo. Buena parte se sintetiza en el hígado, pero mantener una ingesta de grasa total suficiente es necesario para sostener ese sustrato y el correcto funcionamiento del eje hormonal.

Un metaanálisis de estudios de intervención encontró que las dietas muy bajas en grasa (en torno al 19% de las calorías totales) reducen la testosterona total, libre y urinaria en hombres (Whittaker y Wu, 2021). Un metaanálisis posterior, con más estudios incluidos, matizó este hallazgo: el efecto solo aparece con restricciones extremas, mientras que ingestas moderadas de grasa no muestran diferencias significativas (Soltani et al., 2025).

La conclusión práctica para el futbolista es sencilla: no hay evidencia de que aumentar un tipo concreto de grasa mejore la testosterona, pero sí de que bajar demasiado el total de grasa en la dieta puede perjudicarla.

Absorción de micronutrientes

Las vitaminas A, D, E y K son liposolubles: su absorción intestinal depende de la presencia de grasa en la misma comida. Un futbolista que reduce demasiado su ingesta de grasa corre el riesgo de absorber peor estas vitaminas aunque las consuma en cantidad suficiente sobre el papel, lo que resulta especialmente relevante para la vitamina D (salud ósea e inmune) y la vitamina E (protección antioxidante).

Alimentos clave para incluir en la dieta del futbolista

No hace falta complicarse: con un puñado de alimentos bien elegidos se cubren las tres funciones que hemos visto. Aquí una selección práctica:

  • Aguacate. Rico en grasa monoinsaturada, aporta energía densa sin comprometer la digestión, además de potasio, útil para la función muscular y la hidratación.
  • Salmón y pescado azul (sardina, caballa, boquerón). La fuente más eficiente de omega-3 (EPA y DHA), la familia de grasas con mayor respaldo para reducir la inflamación y el daño muscular post-esfuerzo.
  • AOVE (aceite de oliva virgen extra). Además de su perfil monoinsaturado, aporta compuestos antioxidantes (polifenoles) que complementan la protección celular frente al estrés oxidativo del ejercicio.
  • Nueces y otros frutos secos. Fuente vegetal de ácido alfa-linolénico (ALA), precursor del omega-3, y una opción práctica para snacking entre entrenamientos.
  • Huevos enteros. La yema aporta colesterol dietético y vitaminas liposolubles (A, D, E), justo las que dependen de la grasa para absorberse bien.
  • Semillas de chía y lino. Otra fuente vegetal de ALA, fáciles de añadir a batidos o yogures sin apenas alterar el sabor.
  • Lácteos enteros (yogur, queso). Aportan grasa saturada junto con calcio y proteína.

Grasas según el calendario de partidos: cuándo priorizarlas y cuándo reducirlas

No toda la temporada exige la misma estrategia con la grasa. El timing marca la diferencia entre que ayude o que juegue en contra del rendimiento.

Día de partido (pre-partido)

En las horas previas al partido, la grasa debería reducirse al mínimo. Al ralentizar el vaciado gástrico, retrasa la disponibilidad de energía justo cuando el jugador más la necesita y puede generar sensación de pesadez o molestias digestivas durante el esfuerzo.

La comida pre-partido debe apoyarse sobre todo en carbohidrato de fácil digestión, dejando la grasa para otros momentos del día.

Post-partido y días de recuperación: mayor prioridad

Una vez terminado el esfuerzo, el escenario cambia por completo. Aquí la grasa, especialmente el omega-3 de pescado azul, pasa a ser prioritaria. Ayuda a frenar el daño muscular inducido por el ejercicio y a acelerar la recuperación entre sesiones (Li et al., 2026).

Los días de descanso y recuperación son el momento natural para concentrar los alimentos ricos en grasa que hemos repasado: salmón, aguacate, AOVE, frutos secos y huevos enteros encajan mejor en una cena de recuperación que en la comida previa a un partido.

Nutricionista planifica la dieta para jugadores de fútbol

Preguntas frecuentes

¿Cuánta grasa debe consumir un futbolista al día?

Las recomendaciones para deportistas sitúan la ingesta de grasa entre el 20 y el 35 % de las calorías diarias. Más importante que alcanzar una cifra exacta es evitar reducciones prolongadas por debajo del 20 %, ya que pueden comprometer funciones hormonales, la absorción de vitaminas liposolubles y la salud general.

¿Es mejor la grasa saturada o la insaturada?

Ambas pueden formar parte de una dieta saludable, pero la mayor parte de la grasa debería proceder de fuentes insaturadas como el aceite de oliva virgen extra, el pescado azul, el aguacate, los frutos secos y las semillas. Las grasas saturadas también pueden consumirse con moderación dentro de una alimentación equilibrada.

¿Hay que evitar la grasa antes de un partido?

No es necesario eliminarla por completo, pero sí conviene reducir su cantidad en las comidas previas al encuentro. La grasa ralentiza el vaciado gástrico y puede aumentar la sensación de pesadez durante el ejercicio. En esas horas suele priorizarse una comida rica en carbohidratos y moderada en proteínas.

¿Los omega-3 mejoran el rendimiento?

La evidencia muestra que los omega-3 pueden ayudar a reducir algunos marcadores de inflamación y daño muscular tras el ejercicio, favoreciendo la recuperación. Sin embargo, sus efectos sobre variables como la velocidad, la fuerza o la potencia son mucho menos consistentes.

¿Se puede seguir una dieta baja en grasa si se juega al fútbol?

Solo en situaciones muy concretas y bajo supervisión profesional. Mantener durante largos periodos una ingesta demasiado baja de grasa puede afectar a la disponibilidad energética, la función hormonal y la absorción de vitaminas liposolubles.